miércoles, 1 de diciembre de 2010

Elektra de B.M. Bendis y Chuck Austen.

Segunda serie regular del personaje, en este caso cambiando radicalmente el enfoque y con algo (no mucho) más de éxito comercial, a lo que sin duda contribuyo las llamativas portadas de Greg Horn, portadas distintas, muy distintas al interior.

Iniciada a mediados del 2001 (concretamente el número 1 tiene fecha de portada de septiembre de ese año) la serie se prolongaría a lo largo de 35 números contando con varios dibujantes, destacando por números dibujados Chuck Austen, Carlo Pagulayan y Sean Chen y tres guionistas BM Bendis (Daredevil, Alias), Greg Rucka (Detective Comics, Gotham Central) y Robert Rodi (Loki, Identity Disc). Enmarcada en la línea editorial Marvel Knights y con el sello de “recomendado para lectores adultos” (algo estúpido e innecesario y más viendo el contenido de la serie, por cierto ese sello también se uso en España, lo que genero bastante polémica en su día); esta nueva serie regular de Elektra, parecía ignorar casi por completo todo lo escrito sobre el personaje desde que fuera tratado por Miller y planteaba su figura como la de una asesina mercenaria de elite, vamos como si nada hubiera pasado desde su tortuoso regreso.

Con este planteamiento y a lo largo de 6 número el equipo creativo formado por Bendis a los guiones, y Austen a los lápices se hicieron cargo de las nuevas andanzas de la asesina griega, del guionista poco se puede decir que no se haya dicho ya, si acaso señalar que su presencia en esta serie se justifica sobre todo por el intento de atraer la atención sobre un personaje que no hace tanto había fracasado en lo que a sus andanzas en solitario se refiere, algo que conseguiría ya que Elektra se situaría en sus primeros números entre las colecciones más vendidas, aunque eso duraría poco y la colección a nivel de ventas se desinflaría rápidamente; sobre el dibujante, más conocido por su polémica (tan llena de aciertos como de errores) labor como guionista al frente de colecciones tan importantes como Uncanny X-Men, Superman, Avengers o la JLA, su faceta como dibujante ha pasado en general más desapercibida, siendo casi abandonada por el autor...algo que sin duda es de agradecer, ya que Austen cuenta entre sus “meritos” en este campo el haber sido, si no el único, si de los pocos dibujantes capaz de dibujar fea a Elektra, un dibujo oscuro, con figuras humanas poco creíbles y una pésima coreografía de los combates son alguna de las “virtudes” de un autor que si bien como guionista tiene sus aciertos, como dibujante, al menos en esta obra, no parece tenerlos.

Centrados en el argumento de estos seis números, los cinco primeros componen una saga, que muestra todas la caracterizas básicas de Bendis, lentitud, cabezas parlantes con buenos aunque excesivos diálogos, y una trama con diversos frentes, y que se muestra bastante pegada a la realidad de la época, o al menos a la visón de la misma por gran parte de la sociedad americana.

El argumento central pasa por la petición de S.H.I.E.L.D a Elektra para que intervenga en Irak (si en Irak, no en Irakistan o Irikinagua, no se trata en este caso de un país inventado, si no Irak en si), recupere un cofre que contiene la Llave de Escorpio (objeto mítico y muy poderos en el Universo Marvel, ligado desde siempre a Nick Furia), y de paso mate al dictador iraqui (bautizado para la ocasión como Saddam Abed Dasam, tampoco llegaban tan lejos las cosas) el cual además era aliado incondicional de la organización terrorista Hydra, al igual que desde la administración americana se aseguraba por entonces que Saddam Hussein era aliado de Al Qaeda.

De esta forma tenemos montada una trama en al que elementos del mundo real (Irak) se mezclaban con elementos del mundo Marvel (la Llave Escorpio) a la par que nos mostraba la relativamente nueva actitud de Nick Furia (“no voy a permitir que el papeleo y el politiqueo me impidan hacer lo que hay que hacer”), actitud que luego sería clave para entender la Secret War que años después escribiría el propio Bendis, con Furia como personaje clave, todo ello unificado con una Elektra, a la que Bendis trataba de dar un toque milleriano, mostrandola fría y lejana, parca en palabras y hábil en acciones y manipulaciones (en seguida se percata de que el agente enviado por Furia para contactar con ella en un Señuelo Dotado de Vida parecido a Matt Murdock con el objetivo de buscar su empatía), loable intención que solo consigue a medias.

La historia que cuenta además con un intenso combate entre Elektra y el Samurai de Plata contratado por Hydra para detenerla, se torna entretenida y curiosa, aunque los intentos de Bendis por imitar a Miller (tanto en la actitud de Elektra, como en el uso de elementos como la televisión como hilos conductores de la acción), quedan en solo eso, en meros intentos por captar la esencia de un personaje tal vez demasiado “de autor”.

Se abre aquí un debate interesante ¿es mejor tratar de imitar a Miller y buscar hacer SU Elektra con las dificultades que ello implica, o es mejor cambiar al personaje y hacerlo más manejable?, este segundo intento se vio en la primera serie regular del personaje, mientras que el primero se intentó en esta segunda, la verdad es que ninguno de los dos tuvo demasiado éxito, por lo que la respuesta se antoja compleja.

Sea como sea, en estos primeros cinco números encontramos un interesante guiño al oscuro pasado del personaje, cuando Elektra con la Llave de Escorpio en su poder, decide no entregársela ni a S.H.I.E.L.D ni por supuesto a Hydra, y dársela al policía que accidentalmente asesino a su padre hace tantos años ya, ¿el motivo?, debido al vinculo y la deuda que les une, Elektra piensa que es al única persona en al que puede confiar.

Tras esto llega el sexto y último número de Bendis, enmarcado en el llamado mes mudo de Marvel (idea de Quesada por la cual todas las colecciones Marvel de ese mes serían mudas, es decir sin textos de apoyo o diálogos, contándo la historia solo mediante los dibujos), el comic que destaca sobre todo por la bella y explicita portada (que se convirtió en símbolo del mes en cuestión), se mezcla con la trama que por entonces ocurría en Daredevil (también bajo guiones del propio Bendis), y se centra en la llegada de Elektra a New York para avisar a Matt de que han puesto precio a su cabeza. Elektra se enfrenta y vence a una asesina que iba por Matt y descubre que este todavía la recuerda y en cierto sentido tal vez la anhela, un comic interesante que se complementa con lectura de la historia del mes mudo de Daredevil.

En definitiva una etapa corta, pero que sirve para sentar las bases de la nueva etapa del personaje, una etapa que como era muy común en la Marvel de la época, parece ignorar y casi contradecir todo aquello del pasado que no interesa y que de nuevo nos presenta a Elektra como una implacable asesina a sueldo.