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lunes, 11 de abril de 2011

Una pequeñas reflexiones: Daredevil y Punisher, una cuestión moral.


Desde que Frank Miller decidiera enfrentarlos en la ya mítica “Child´s Play”, los caminos y de Daredevil y Punisher, se han cruzado en decenas de ocasiones, dependiendo de la habilidad del guionista de turno (y de lo que este quisiera demostrar, pienso sobre todo en al pésima interpretación que Garth Ennis hace de Daredevil y su forma de ser y actuar en su maxiserie original para Marvel Knights), el enfrentamiento ha ido casi siempre más allá de los físico tornándose sobre todo en una cuestión moral.

Para entender las raíces de esta rivalidad hay que tener en cuenta tanto las semejanzas como las diferencias entre ambos personajes: su carácter abiertamente urbano, sus limitados poderes (nulos en el caso del de la calavera en el pecho) y el tipo de enemigos al que se suelen enfrentar acercan mucho a ambos personajes, sin embargo más allá de todo esto, el quid de la cuestión estás en sus diferencias, y es que por encima de cualquier otra cosa, la principal diferencia entre ambos personajes esta en que Punisher es un asesino y Daredevil no, con todos los matices que se quiera, con todos los peros y excepciones que se puedan poner pero ese el tema central, esa es la diferencia clave en torno a la que se ha configurado todos sus enfrentamientos, y lo que por otra parte ha hecho que estos sean tan interesantes.

Podemos hablar con mayor o menor extensión sobre los orígenes de ambos personajes tanto históricos (uno nacido en la era más clásica de Marvel siendo un héroe de pies a cabeza, otro en una etapa más “arriesgada” donde cabían otro tipo de personajes), como en el papel (la influencia de la religión católica en uno, la de la guerra del Vietnam en el otro), podemos hablar sobre sus motivaciones (proteger al inocente contra venganza y castigo), incluso podemos hablar de sus métodos (violentos los de uno, definitivos los del otro), pero no es ese el enfoque (por otro lado perfectamente válido y lleno de interés) que hoy quiero adoptar, no, los tiros van por otro lado.



Me viene a la mente un ejemplo bastante claro que explicita lo que tengo en mente, el Daredevil 257 de Ann Nocenti y John Romita Jr. y el Punisher volumen II 10 de Mike Baron y Whilce Portacio; en lo que fue un croossover sin serlo, la historia narraba un nuevo enfrentamiento entre ambos personajes a cuenta de un asesino al que Punisher quería matar y al que Daredevil quería encarcelar, ambos cómics narraban la misma historia desde diversos puntos de vista, tanto que eran casi la noche y el día, así mientras Nocenti nos mostraba a través de la investigación de Daredevil como y porqué el asesino había llegado a serlo, dejando clara la posibilidad de una rehabilitación y mostrando a Punisher como un cruel asesino, Baron en Punisher nos mostraba a las victimas y la crueldad casi inmisericorde del asesino, mostrando a Daredevil como un pusilánime que parecía más preocupado de proteger al verdugo que de dar algo de consuelo a las victimas de este.

Una cuestión de enfoque, una lucha moral interpretable desde muy diversos puntos de vista, pero para Daredevil, Punisher ha sido siempre algo más que un rival, algo más que otro enemigo al que detener, ¿que tiene Punisher que moleste tanto a Daredevil?, ¿por qué ha llegado a perseguirlo con más saña que a algunos villanos?, tal vez la clave de todo esto nos la diera Brubaker en su primera (y memorable) saga al frente del cuernecitos: Daredevil es un personaje siempre al límite, con multitud de crisis mentales y siempre al borde de la siguiente, todo lo que le diferencia de Punisher es un simple paso, un paso en falso y Matt sabe que puede transformarse en Castle, tal vez por eso lo desprecie tanto, se cree superior moralmente, piensa que la razón esta de su lado y lo cierto es que parece que es así, pero en el fondo sabe que Punisher bien puede ser un reflejo distorsionado de si mismo, algo que detesta con todas sus fuerza pero en el que muchas veces ha estado a punto de convertirse y eso tal vez lo único a lo que teme el hombre sin miedo.

miércoles, 9 de marzo de 2011

Guionistas sin miedo V.

Seguimos con la serie de post dedicados a los guionistas del hombre sin miedo, en este caso el turno es para los guionistas más relevantes del volumen II del personaje.



Kevin Smith: Guionista de los Marvel Knights: Daredevil volumen II números 1 a 8, convirtió a Daredevil en la estrella del recién lanzado sello Marvel Knights y lo puso por primera vez en años en el top ten de los comics más vendidos en los USA, su etapa, corta pero intensa, supuso la muerte de Karen Page, secundario clave en la colección, lo que le valió bastantes criticas en su momento.

Cineasta de cierto éxito y ídolo de un sinfín de frikis, sus películas, llenas de guiños al mundo del comic (en especial Mallrats), mostraban a las claras la figura de un director, actor y guionista aficionado hasta la medula al comic de superhéroes, sería precisamente esta afición lo que llevaría a Joe Quesada y Jimmy Palmiotti, a la sazón recién nombrados editores del sello Marvel Knights, a proponerle como escriba para Daredevil, Smith, gran aficionado al personaje, se mostró reacio al principio, por miedo a meter la pata, pero pronto fue convencido realizado una corta saga que supuso un éxito rotundo, afianzo la llegada de guionistas de otros medidos al género y convirtiendo a Smith en guionista estrella y superventas, tal y como demostraría en su etapa de quince números en el Green Arrow deceita, etapa que también copo el top de Diamond comics y que supuso la vuelta a la vida de Oliver Queen, tras esto regreso a Marvel, en lo que se esperaba fuera un retorno triunfal, ya que incluso se llego a barajar la posibilidad de que fuera el guionista de Amazing Spiderman, sin embargo su falta de seriedad, que le llevaron a tardar casi tres años en completar la miniserie de seis números, Spiderman/Gata Negra: El mal que hacen los hombres, y a dejar inconclusa la miniserie Daredevil: Target, que se suponía iba a ser el reencuentro en DD y Bullseye, después de que este matara a Karen y de la que solo escribió un número, llevaron a un claro enfriamiento de sus relaciones con la Casa de la Ideas.

Tras estar ocupado en sus últimos proyectos cinematográficos, donde su fracaso a la hora de hacer una comedia romántica más o menos clásica (Jersey Girl), le obligo a recular y volver al humor gamberro con Clerks 2, Smith ha vuelto al mundo del comic con un nuevo proyecto para DC centrado en la figura de Batman.

Señalar por último que también en el mundo del comic, y antes de su llegada a Daredevil, Smith fue el guionista de diversos proyectos centrados en personajes de su particular mundo cinematográfico, como Bluntman and Chronic, comics de Clercks o de Jay y Bob el silencioso.



David Mack: Guionista de los MK: Daredevil volumen II, 9-11, 13-15, y 51-55, se encargaría también del dibujo de estos últimos así como de la primera saga guionizada por Brian Michael Bendis para el cuernecitos en los MK: Daredevil volumen II 16-19, creador de Eco, y autor de múltiples portadas, cabría destacar que los MK: Daredevil volumen II 51-55, estaban en un principio planeados como serie limitada de Eco, pero al final se opto por incluirla en la colección regular para dar descaso al dúo Bendis/Maleev, de ahí que el protagonismo de Daredevil en la saga sea más bien escaso.

Autor de la independiente Kabuki, colección de irregular aparición primero en Image y hoy en sello Icon de Marvel, Mack, se convirtió en sucesor de Smith en DD, en una etapa caracterizada por la búsqueda de Quesada (Palmiotti cada vez estaba más relegado) de nuevos talentos ajenos a Marvel, y que normalmente no trabajarían para la editorial; más allá de su trabajo en ya reseñado en Daredevil, Mack ha realizado algún que otro número de los Nuevos Vengadores de su amigo B. M. Bendis, y multitud de portadas, destacando en este aspecto las de la serie Alias.

Dibujante de estilo pictórico y de influencia muy variadas, Mack no destaca tanto por su sentido de la narración, a veces un tanto caótico, como por la plasticidad y vistosidad de su trabajo, que en ocasiones recuerda al de Dave McKean, su faceta como guionista, aún interesante, es, desde luego mucho menos atractiva.



Brian Michael Bendis: Autor de los MK: Daredevil volumen II números 16-19, 26-50, 56-81, y de la serie limitada de tres números Daredevil: Ninja (donde entro en contacto por primera vez con el personaje), Bendis es el escriba que más números ha realizado del personaje, con un total de 54 números; su etapa que desde un principio bebió mucho del Daredevil de Miller y tomo conceptos del de Chichester, (dotándolos eso si de mucha más profundidad e interés), es sin duda una de las más destacadas en la historia del personaje, tanto por su duración como por su calidad, calidad que le supuso varios premios de la industria.

Guionista estrella de la Marvel actual de la que sin duda es uno de sus principales directores, es curioso observar como la trayectoria de este guionista, le llevo desde bordar el género negro en obras independientes como Jinx, Torso, o Goldfish (en algunas ejercería incluso de dibujante, faceta hoy casi olvidada), a convertirse en alma mater de todo un universo de ficción superhéroico.

Si miramos atrás, sería en Image (editorial para la que también realizaría la interesante Powers, hoy bajo el sello Icon en Marvel) donde Bendis realmente se daría a conocer, con su trabajo para el Sam and Twicth, la extraña pareja de detectives del Spawn de Todd McFarlane, a partir de ahí llegaría la llamada de Quesada siguiendo el patrón de búsqueda de talentos fuera de Marvel, y el resto es historia.

Tras un debut más bien discreto en Daredevil (tanto en su primera saga, como en el Daredevil: Ninja), Bendis junto tres éxitos casi simultáneos, su etapa al frente del cuernecitos, Ultimate Spiderman y Alias, colección esta última que probablemente constituya su mejor trabajo para las Casa de las Ideas, a partir de ahí y ya convertido en una estrella, Bendis configuraría en Universo Marvel actual desde la lamentable Vengadores Desunidos, a la que siguieron, Secret War, Dinastia de M, Civil War (de la que, pese a no ser guionista sería uno de sus arquitectos), Invasión Secreta y Asedio cada una con sus múltiples consecuencias.

Guionista muy discutido, al principio sobre todo por sus errores de bulto en el tema de la continuidad, después por su criticado pero exitoso trabajo al frente de los Vengadores, y siempre por ser un adalid del un estilo de narración descomprimida, que alarga las tramas hasta el infinito y que hace que al lectura de un comic individual sepa a muy poco, ante las pocas cosas que allí se narran, Bendis sigue a día de hoy como referente clave del Universo Marvel, y la cosa no tiene ninguna pinta de cambiar.



Bob Gale: Autor de los MK: Daredevil volumen II números 20-25, su etapa retoma en cierta medida el espíritu de la de Kesel, esto es el Daredevil alegre y desenfadado previo a la llegada de Miller, un saga fresca y entretenida que siempre viene bien.

Afamado guionista de cine (es el coautor de los guiones de la trilogía de Regreso al Futuro), Gale es también un gran aficionado a los comics, sobre todo en su vertiente más clásica, precisamente en esta faceta de su carrera, además de su trabajo en Daredevil, destacaran sus contribuciones a Batman durante la Tierra de Nadie, o a Spiderman con el Brand New Day.



Ed Brubaker: Autor de la colección desde el Daredevil volumen II número 82 (la serie dejo de estar enclavada en el sello Marvel Knights con el fin de la etapa Bendis) hasta el 120 donde la colección recupero su numeración original con el mitico número 500, su etapa, marcada en un principio por las tramas no cerradas por Bendis, tras tomar su propio camino, Bru se ha centrado sobre todo en recuperar y actualizar personajes clásicos, dejando un final abierto como antes hiciera con él Bendis.

Tal vez el guionista más interesante de la Marvel actual, Brubaker se inicio en el comic independiente, donde pronto llamo la atención de DC, para la que además de escribir interesantes proyectos en el sello Vertigo como Deadenders o La Escena del Crimen, protagonizaría junto a Greg Rucka, una de la etapas de más calidad de Batman desde el Año Uno de Frank Miller, además y de nuevo con Rucka rozaría la perfección en la serie Gotham Central, centrada en los policías de la ciudad del murciélago.

Diferentes desavenencias con DC le llevarían a Marvel donde desde el principio fue tratado como una estrella, y donde está protagonizando una memorable etapa en el Capitán América, además de escribir también comics como el ya mencionado Daredevil o La Patrulla X.

Sin embargo su trabajo más destacado lo encontramos cuando se centra en sus propias historias, como es el caso de la magnífica Sleeper para Wildstorn, donde el género negro, se mezcla con los superhéroes, o Criminal para Icon, donde su particular querencia por le género negro es expresada sin ningún tipo de matiz, a todo esto habría que añadir proyectos relacionados con Authority de nuevo en Wildstorn.

domingo, 5 de septiembre de 2010

Daredevil Anual volumen II

Recuperada recientemente por Marvel, la tradición de los anuales llegó también al volumen II de Daredevil en plena etapa de Brubaker, el cual junto a Ande Parks sería el encargado de relatarnos el viaje personal de Carlos Lamuerto, alias Tarantula Negra, viaje que tendría su continuación en un one shot bajo los mismos guionistas, y que contaría co una activa colaboración de nuestro hombre sin miedo.



-Daredevil Annual vol II 1: Incluido en Marvel Knights: Daredevil vol II número 32, el anual se enmarca dentro de la tendencia de la editorial de recuperar el clásico concepto de anual, concepto que en sus orígenes (cuando las colecciones eran mensuales y “solo” ofrecían 12 números al año, algo que hoy muchas veces no se produce tanto por exceso como por defecto) venía a suponer una suerte de número 13 de la colección, un número con más páginas de lo habitual y por ello con más precio, y que en teoría debía albergar un acontecimiento importante, puesto que por eso costaba más, así en los primeros anuales de la casa asistimos a la boda entre Reed Richards y Sue Storm en Los 4 Fantásticos o al nacimiento de los Seis Siniestros en Spiderman, sin embargo muy pronto los anuales perdieron esta importancia y pasaron a tener historia de relleno sin apenas interés con equipos creativos de poco calado y formando parte de crossovers infumables, así al poco de la llegada de Quesada al puesto de editor en jefe de la casa, se decidió la eliminación de estos especiales, sin embargo en los últimos años primero tímidamente en la línea Ultimate, luego ya a nivel global, los anuales han sido reintroducidos, tratando de recuperar, al menos en teoría su importancia inicial.

Y digo bien en teoría, porque si tomamos como ejemplo este primer anual del volumen II de DD, no parece que haya sido así, y es que si bien la historia que se nos cuenta no está nada mal, está muy lejos de la importancia que esos primeros anuales tuvieron antaño.

En fin entrando ya en el comic en sí este está coescrito por Ed Brubaker y Ande Parks y dibujado por el argentino Leandro Fernández, y narra el regreso de Carlos Lamuerto alias, Tarantula Negra, villano de origen también argentino creado en las páginas de Spiderman; el personaje aparecido durante la primera saga de Brubaker el frente de la colección, reaparece ahora recién salido de la cárcel para pedir ayuda a Matt en su intento de reintegrarse en la sociedad, intento que en no le resultara fácil, y más cuando su pasado criminal reaparezca para confirmarle que no siempre es posible huir de lo que se ha hecho antaño; Carlos dispuesto a remediar sus errores y ayudar a la ciudad la que antes quería destruir, contara con la oposición de Daredevil que no está de acuerdo con sus expeditivos métodos, sea como sea, parece que ha nacido un nuevo justiciero.



-Daredevil: Blood of the Tarantula: Incluido en el MK: Daredevil vol II número 34, se trata de una clara continuación del anterior, ya que además de contar con el mismo equipo creativo a los guiones (el dibujo recae ahora en Chris Samnee) explora el nuevo estatus de Carlos, el número,en su momento sirvió para dar descanso al equipo creativo de la serie regular (ese mes en los USA no salió la colección del Daredevil), y al igual que sucedía en el anual vuelve a contar con Carlos como protagonista casi absoluto siendo Daredevil apenas un secundario, la historia nos cuenta como las intenciones de Carlos de convertirse en justiciero chocan con su familia que van en su busca desde Argentina con el propósito de recuperar el legado de Tarántula Negra, que según su punto de vista ha sido corrompido por Carlos, así, aunque este consigue a duras penas salir adelante (gracias a la ayuda de Daredevil), se vuelve consciente de la necesidad de trabajar más en la sombra y no llamar la atención, para no destruir aquello que pretendía proteger, Carlos, permanecerá en la sombra, a las espera del regreso de más miembros de su familia para hacerles frente; la historia que deja claramente abiertas las puertas a una posible continuación en forma de miniserie, de momento no la ha tenido.

viernes, 3 de septiembre de 2010

El Daredevil de Ed Brubaker y Michael Lark IV.

Ultimo post de la serie de cuatro dedicados a la etapa de Ed Brubaker y Michael Lark, un final que supuso una leve recuperación con respecto a lo anterior, aun así...

El final de la etapa de Brubaker y Lark al frente del hombre sin miedo comprende los números 107 a 120 del segundo volumen americano del personaje (con fechas de portada de Mayo de 2008 a Octubre de 2009 y que se corresponde con los números 35 al 48 del segundo volumen del personaje bajo la editorial Panini en España, de Enero de 2009 a Febrero de 2010), con motivo de este último número se decidió recuperar la numeración original de la serie llegando así al 500 USA (380 del primer volumen, más estos 120 del segundo), estos números contaron con la colaboración a los guiones de Greg Rucka en los 107-110 USA (35-38 en España) en una saga llamada “Cruel e inusual”. Viejo amigo de Ed Brubaker de sus tiempos en DC, juntos escribieron una de las etapas de mayor calidad de las series regulares del Batman post Crisis en Tierras Infinitas además de ser autores de una de colecciones más destacadas de DC en la pasada década: Gotham Central, donde precisamente colaborarían con Michael Lark, de fuerte querencia por el genero negro (tanta que los trabajos de Rucka lejos del mismo han sido casi siempre decepcionantes), Rucka es otro de esos escritores que a priori parece encajar perfectamente en Daredevil, por otro lado y siguiendo con los guiones, el número 500 contó con una historia corta a cargo de Ann Nocenti (no creo que a estas alturas requiera presentación), que retomaba a su personaje fetiche, en unas páginas donde se muestra porqué Daredevil hace lo que hace. A nivel de dibujo el duo Lark/Gaudiano son autores de todos los números excepto los Daredevil volumen II 111 que contó con lápices de Clay Mann (dibujante de la miniserie de Elektra en el Reinado Oscuro), el 116 con el ya habitual David Aja (en una historia ambientada en la Costa da Morte gallega) y la ya mencionada historia de complemento de nuevo con un Aja más deudor que nunca de Mazzuchelli. Señalar por último que además de la ya mencionada “Cruel e inusual”, estos números se estructuran en torno a otras dos grandes sagas “Lady Bullseye” (111-115, 39-43 en España) y “El retorno del Rey” (116-120/500, 44-48 en España).

Sin contar el espejismo que finalmente supuso “El diablo en la galería D”, si algo había quedado claro hasta ahora en esta etapa, es que Brubaker no le había cogido nunca el tranquillo al personaje principal, por lo que cuando uno lee “Cruel e inusual” no puede dejar de pensar en la influencia que pudo tener Greg Rucka en el desarrollo de la saga, con un Matt mucho más “dentro de personaje” por así decirlo que en los números precedentes (o que en los que vendrán), leyendo esta pequeña historia (y creo sinceramente que esta es una buena y positiva forma de calificarla, a todos los niveles), no puedo dejar de pensar que tal vez Brubaker equivoco el enfoque de su etapa, tal vez el legado de Bendis fuese demasiado pesado, tal vez su propia trabajo en el Capitán América tuvo demasiada influencia, y es que esta pequeña historia, de puro genero negro, parece un oasis dentro de la gigantesca historia-rió que el guionista americano se vio impelido a construir, tal vez si hubiese tomado este camino, si hubiese optado por pequeñas historias bien escritas y desarrolladas las cosas hubieran sido distintas, quien sabe.

“Cruel e inusual”, supone un autentico punto y aparte en la colección, una historia sin demasiadas pretensiones, que siendo sinceros era justo lo que necesitaba tanto la colección como el personaje: Big Ben Donovan, se encuentra en el corredor de la muerte por los brutales asesinatos de unos niños, Luke Cage conoce a Donovan, sabe que es un mal tipo, pero también sabe que no es capaz de hacer algo así, por mucho que él mismo lo haya confesado, pide ayuda a Matt, pero después de lo que Mr. Miedo le hizo esta demasiado ido como para dar (o recibir, ya puestos) ayuda de nadie, Dakota North, conoce a Luke y decide sin mucha convicción ayudarle, cuado es atacada simplemente por acercarse a Donovan, aquí esta pasando algo raro, y Matt se tiene que implicar, quiera o no.

Decía en la presentación de la etapa, que Dakota es probablemente la mayor aportación de esta a la mitología del hombre sin miedo, esta saga es una clara muestra de ello, Dakota, fuerte, inteligente y decidida, no esta dispuesta a permitir que Matt se hunda en la miseria, sabe que este caso, por pequeño que pueda parecer puede suponer una victoria que para Matt marque alguna diferencia tras tanta derrota, Matt ayudara a Donovan aunque tenga que obligarle a hacerlo.

Lo mejor de la saga, a parte de un tono y un ambiente que tan bien le sientan a la colección, tal vez este en al profundización en la relación entre Matt y Dakota, la química, la tensión sexual entre ambos era evidente y aquí Lark fue un autentico maestro, con miradas y gestos que delataban cosas que las palabras parecían negar, al relación termina llegando a un punto culminante que tanto Matt como Dakota tendrán tiempo de lamentar, entre medias, la resolución de la intrincada conspiración que estaba detrás de las acusaciones a Donovan (y aquí Brubaker vuelve a recuperar a un viejo personaje de la colección, Slaughter, que tendría su importancia en los primeros números de Miller como dibujante allá por finales de los 70), supone un cierto respiro para un Matt, que muestra unos recursos y habilidades que Brubaker parecía haber olvidado que tenía, el respiro sin embargo será breve.

Y es que la siguiente saga, “Lady Bullseye”, retoma el hilo de lo que Brubaker había estado construyendo desde su llegada a la colección, dejando así atrás el agradable paréntesis que termino siendo “Cruel e inusual”, la saga de explicito titulo se centra en la llegada de un nuevo personaje al juego, Lady Bullseye, de ridículo nombre (pese a la justificación que encuentra en su origen), Lady Bullseye será un peligrosa asesina (entroncando en cierta forma con personajes como Elektra, María Tifoidea o en menor medida Eco), al servicio de La Mano que tiene como objetivo aislar a Daredevil de su entorno para prepararle para un ofrecimiento cuando menos sorprendente, y es que la poderosa organización ninja, tras descubrir que había sido liderada por una extraterrestre disfrazada de Elektra, ha llegado a la conclusión de que Daredevil es el líder que necesitan para recuperar la gloria perdida, por supuesto Lady Bullseye, pese a que finge seguir ordenes, tiene otros planes.

La idea que se esconde tras la saga es interesante y llena de potencial, pero el desarrollo de la misma presenta diversos problemas, para empezar la propia Lady Bullseye, que recuerda en exceso a otros personajes femeninos que han pasado por la colección, pero que no consigue adquirir la suficiente entidad (por mucho que Brubaker haga que patee el culo a Matt) como para hacer de ella un personaje atractivo, tiene el acierto, de que, pese a lo que el nombre pueda sugerir, no estamos ante un versión femenina del letal enemigo de Daredevil, y es que aunque Bullseye tenga que ver de manera indirecta con el origen del personaje, Lady Bullseye es otra cosa totalmente distinta, otro problema, ya endémico en la etapa, es la caracterización que Brubaker hace de Matt, lo que se hace más evidente cuando se compara con como trata el guionista a Danny “Puño de Hiero” Rand que juega un papel secundario en la saga, Rand es un personaje que obviamente si gusta al guionista, lo que se deja notar cada vez que los escribe, así que de nuevo tenemos un Daredevil que no sabe a donde ir, desbordado por los acontecimientos y sin apenas recursos para afrontar lo que le viene encima, además Brubaker vuelve a abusar de al vena egoísta del personaje con su comportamiento con los padres de Milla, o su actitud hacía Dakota tras lo que paso entre ellos.

Entre tanto desastre al rescate de Matt viene otro personaje de nuevo cuño, el Maestro Izo, con cientos de años de vida, y al parecer uno de los fundadores tanto de La Mano como de La Casta, Izo lleva años siguiendo a Matt y fue él quien puso a Stick tras su pista, el personaje, al igual que Lady Bullseye, resulta algo redundante, y al final terminara usado como un Deux ex Machina, que todo lo sabe y que indica a un Matt totalmente incapaz de tomar sus propias decisiones, lo que hacer.

“El retorno del rey”, es la ultima saga de Brubaker y Lark, y tiene curiosamente su mejor parte en la primera dibujada por Aja, un comic que recuerda en cierta medida a esos números “entre sagas” que ha habido en la etapa y que se centraron en personajes como Foggy Nelson, Milla Donovan o Ben Urich, aquí el foco pasa a Wilson Fisk, quien cumpliendo su pacto con Daredevil y tratando de honrar la memoria de Vanessa, intenta una vez más de dejar su pasado como Kingpin atrás, de nuevo hay ecos de la etapa Miller en todo esto, solo que ahora en lugar de Japón, el exilio autoimpuesto por Fisk tendrá lugar en España, en concreto en las costas gallegas, allí Fisk, conseguirá en cierta medida rehacer su vida, e incluso encontrara una mujer con quien compartirla, siempre tendrá tras de si el temor a que todo acabe, porqué en el fondo sabe que no merece ser feliz, y como no podía ser de otra forma, todo acaba cuando La Mano, rechazada por Murdock acude a él, llevándose por el camino su recién encontrada felicidad, así de nuevo, y al igual que sucediera con Vanessa, la muerte (entonces la desaparición), de su amor, de la esperanza de llevar una vida normal, será lo que lleve a Fisk a asumir de nuevo el manto de Kingpin.

La excelente introducción de la saga no se ve tan bien acompañada por el desarrollo de la misma, un Daredevil ya totalmente desquiciado, sin apenas aliados tras haberse enfrentado con Foggy y Dakota, forja un nuevo pacto con el diablo (Fisk), para acabar con La Mano, quien mueve los hilos sin embargo es Izo, y tanto Fisk, como Lady Bullseye, como el propio Matt bailan a su son con el objetivo final de colocar a Matt como líder de La Mano, pero en sus propios términos, con la intención de transformarla desde dentro, aquí una vez hay ecos de la etapa Miller, ya que la situación recuerda a cuando Elektra tras ser expulsada de La Casta acabo en La Mano con el objetivo de derrotarla desde dentro...solo para acabar corrompida por la secta de asesinos, ¿pasará lo mismo con Matt?, Brubaker deja la respuesta en manos de su sucesor, Andy Diggle, ya que al igual que él tuvo que lidiar con el final abierto de la era Bendis/Maleev, ha decidido dejar su etapa totalmente abierta para continuar lo que ha querido llamar la “tradición de Daredevil”, tradición que veremos si se hace tal cuando acabe la etapa Diggle que de momento apenas si ha dado sus primeros pasos.

Como balance global, esta fase, dentro de al etapa de Brubaker y Lark en la colección es bastante mejor que todo lo que se desarrollo en torno a Mr. Miedo, sin embargo esta a años luz de lo que prometía una etapa que parecía tener de todo para ser gloriosa, no lo ha sido y el sabor que queda es amargo, como de oportunidad perdida, ahora la cosa esta en manos de Andy Diggle y Roberto de la Torre, esperemos que les vaya mejor.

miércoles, 1 de septiembre de 2010

El Daredevil de Ed Brubaker y Michael Lark III.

Tercera parte de cuatro de la serie de post dedicados al Daredevil de Brubaker y Lark, de nuevo cargado de spoilers y centrado en este caso en las sagas más polémicas de esta etapa con Mr. Miedo como eje.

Los números objeto de este post son los Daredevil volumen II USA números 95-106 (con fechas de portada de Mayo de 2007 a Mayo de 2008) y que se corresponden con los 23 al 31 y 33 españoles (el 32 incluyo el Anual 1 del volumen II americano); estructurados de nuevo en dos sagas, “Al diablo lo que es del diablo”, (95-99, 23 al 25 español) y “Sin Miedo” (100-105, 26 al 31 español), todos ellos dibujados por Michael Lark, quien contaría con la colaboración de Paul Azaceta en los números 104-105, precisamente sería Azaceta el encargado de dibujar el 106 (33 en España) bajo el titulo de “Simpatía por el diablo” su estilo mucho menos fluido y realista que el de Lark es el que más contrasta en una serie en la que los demás dibujantes sustitutos (David Aja y Lee Wecks) trabajaron con un estilo similar al del dibujante regular, mencionar de nuevo que en el 100 serían varios los dibujantes que participarían en el comic, encargandose de dibujar las alucinaciones de Matt bajo los efectos del gas de Mr. Miedo mientras que Lark dibujo la historia central, los dibujantes fueron: Marko Djurdjevic (habitual portadista de la colección y autor de 5 planchas), John Romita Sr. (leyenda de la editorial, siempre ha declarado que DD es su personaje preferido, en este número haría dos planchas), Gene Colan (el dibujante que más páginas ha dibujado en la historia de la colección, leyenda viva del comic al igual que Romita y autor aquí de tres planchas), Bill Sienkiewicz (cuya principal aportación al mundo de Daredevil viene de sus excepcionales colaboraciones con Miller en la miniserie de Epic, Elektra Asesina y la novela gráfica Daredevil: Love and War, y que aquí haría dos planchas), Alex Maleev (dibujante de la anterior etapa con Bendis y autor aquí de tres planchas) y Lee Bermejo (también portadista, y también autor de tres planchas).

Superado ya el legado de la etapa Bendis/Maleev, Brubaker ya plenamente libre para desarrollar sus propios argumentos, inicia en esta fase de su estancia en la colección la revisitación e intento de actualización de algunos de los principales enemigos del hombre sin miedo más allá de los sobreexplotados Bullseye o Kingpin, así en estos números veremos pasar a personajes tan dispares como Turk, Los Forzadores, Gladiador o (sobre todo) Mr. Miedo, usando también personajes de nuevo cuño como Lilly Lucca (ya vista en “El diablo se da un paseo”), mujer que gracias a un perfume proporcionado por Mr. Miedo, hace sentir a los hombres que están cerca de ella, que es la mujer que más ha querido nuca, a Matt en concreto su olor le recuerda a Karen.

La primera sagas se inicia cuado Melvin Potter, el Gladiador, apunto ya de cumplir su condena y en apariencia rehabilitado, es acusado de asesinar con sus propias manos y a sangre fría a un par de presos en Ryker´s Island, todo esto mientras Matt trata de poner en orden su vida y de volver a establecer el control en una enloquecida Cocina del Infierno, y lo hace cual pollo sin cabeza, totalmente desbordado por la situación, sin apenas recursos más allá de una violencia no pocas veces excesiva, en fin, un personaje que desde luego tiene poco que ver con el que hasta ahora estábamos acostumbrados a ver en la serie.

Así, esta primera saga ya deja de manifiesto lo que Brubaker parece pensar de Matt, él y Melvin han pasado por un infierno juntos, varias veces, Matt ya se equivoco una vez con Melvin, pero desde entonces ha sido un aliado, un amigo y alguien en quien podía confiar, y ahora que esta en apuros ¿Becky tiene casi suplicar a Matt que le ayude?, no, realmente Brubaker no parece conocer (y apreciar) demasiado a Matt y su forma de comportarse.

Sea como sea, la saga nos permite recuperar de nuevo, aunque brevemente al Gladiador y su magnifico diseño como villano, y es que sin razón aparente, sin causa que lo justifique, Melvin sufre ataques irracionales de ira que le llevan primero a matar a unos guardas y después a fugarse, disfrazarse de nuevo y a estar a punto de matar a Milla, después Melvin, no parece recordar con claridad sus actos, es consciente de haber hecho algo malo, pero no parece saber exactamente que, y porqué, ¿se trata de que la mente de Melvin siempre inestable y frágil ha estallado por fin, o hay algo más, alguien detrás manipulándolo todo?.

Las respuestas se agolpan al final de la saga, Daredevil descubre que la existencia de una droga, llamada “sin miedo” que parece sumir a sus consumidores en un estado de euforia y carencia de limites que les hace hacer cosas que luego no parecen recordar, una droga que a través de Lily Lucca termina en el cuerpo de Milla quien en un ataque irracional de celos termina asesinado a un inocente viandante arrojándole a las vías del metro cuando trataba de matar a Lily, una droga que tiene detrás un hombre, Larry Cranston, alias Mr. Miedo, que ha vuelto para destrozar a Matt.

“Sin Miedo” será el titulo de la saga que Brubaker utilice para relanzar a Mr. Miedo y convertirlo en un villano supuestamente interesante para el Daredevil actual, sin embargo....Brubaker vuelve a errar el tiro, ni Miedo necesitaba un relanzamiento, ya que ya lo tuvo en un gran saga de Joe Kelly a finales del primer volumen, en la que puso contra las cuerdas a Matt (por cierto forzando un acusación de asesinato contra Karen, cuando menos curioso) y donde además descubrió su identidad secreta, aunque todo esto quedo casi olvidado con el cambio de volumen, ni el destino de Milla era necesario, y es que lo de las novias de Matt ya pasa de castaño oscuro, ni parece que transformar a Mr. Miedo en una suerte de Hombre Púrpura “a distancia”, sea un buen relanzamiento.

Los pasos e intenciones de Brubaker parecen estar claramente inspirados en el magnifico trabajo que Bendis realizará en la serie Alias con el Hombre Púrpura, un villano clásico de Daredevil bastante desaprovechado y en que en manos de Bendis se convirtió en terrorífico, sin embargo Mr. Miedo siempre había sido ya de por si una amenaza seria, si los guionistas no lo habían usado es porqué no habían querido, no porqué no fuera un personaje interesante, ya que Kelly por ejemplo demostró que si lo era; pero aún y con eso lo peor de esta saga no es el relanzamiento innecesario y la modificación de los poderes de Mr. Miedo, no, lo peor es, una vez más es el tratamiento que Brubaker da a Daredevil, un Daredevil incapaz de hacer nada contra los planes de Mr. Miedo, que recurre a la tortura más brutal para conseguir derrotar a sus enemigos, y que cuando se ve incapaz de curar a Milla de los efectos del gas de Miedo (no hay antídoto, pero él lo venció ¿cómo pudo hacerlo?, y rizando el rizó, Matt es un hombre de recursos es amigo de gente como Reed Richards, ¿no puede recurrir a él para intentar vencer los efectos del gas y crear un antídoto?), su única respuesta es la autocompasión (y eso que el mismo Brubaker había puesto en boca de Matt una frase bastante elocuente “hace tiempo que aprendí a echar la culpa a los malos”) y la violencia desenfrenada.

Si el “Diablo en la galería D” era la mejor saga de la etapa, esta “Sin miedo” es la peor con diferencia, Brubaker transforma a Matt en un ser mezquino, llorón, por momentos despreciable, y hace del un hombre sin recursos ante sus enemigos, además Milla que en manos de Bendis era un personaje fuerte, inteligente, seguro de si mismo y bastante atractivo, se transforma en manos de Brubaker en ser pusilánime, la típica damisela en apuros sin apenas personalidad, su destino, que vista la etapa en su conjunto entra dentro de la idea del guionista de aislar por completo a Matt, parecía en un principio más condicionado por que Brubaker no sabía que hacer con el personaje que por otra cosa.

Queda todavía por mencionar un número “Simpatía por el diablo”, que enlaza con los dos anteriores números fuera de saga que tuvo la etapa, y que en este caso se centra en Ben Urich, un Ben Urich que vuelve a ver caer a su amigo en un pozo sin fondo, y que se encuentra a si mismo comportándose como lo hacia Jameson, cortando historias solo para proteger a su amigo, de nuevo Brubaker muestra la influencia, negativa, siempre negativa desde su punto de vista, que Daredevil ejercer en su entorno.

Es esta fase, cuando una etapa que prometía tanto se tuerce de manera lamentable, Brubaker demuestra que ni entiende ni quiere al personaje, y que le importa mucho más contar lo que desea contar que los personajes con los que lo esta contando y su trayectoria, a esto se añade un excesivo abusa del decompressive, algo bastante habitual en el guionista, pero coincide aquí además con unos números carentes de todo ritmo, lo que ya no suele ser habitual, en fin, en los números que quedan para finaliza la etapa (14) la colección recuperara algo el pulso, pero eso queda ya para el próximo día.

lunes, 30 de agosto de 2010

El Daredevil de Ed Brubaker y Michael Lark II.

Segundo post dedicado al Daredevil de Brubaker y Lark centrado en este caso en las dos primeras sagas del dúo en la colección del hombre sin miedo, a medio camino del resumen y el breve análisis el post viene (como siempre) cargado de spoilers para quien no haya leído estos comics aún.

Empezando una vez más por los créditos, los números aquí reseñados serán los Daredevil volumen II USA 82-94 (Abril de 2006-Abril de 2007) incluidos en los números 12 a 23 del segundo volumen del personaje bajo la editorial Panini en España, estos comics se estructuran en dos grandes sagas, “El diablo en la galería D” (82-87, 12-17 en España) y “El diablo se da un paseo” (89-93, 19-22 en España), entre las dos sagas tenemos el 88 (18 español) dibujado por el español David Aja titulado “La vida secreta de Foggy Nelson”, y al final esta el 94 (23 español) dibujado por Lee Wecks y con una portada alternativa de John Romita Sr. titulado “Nuestra historia de amor”.

La primera saga de Brubaker y Lark en la colección empieza realmente fuerte: de noche, Cocina del Infierno, una lluvia implacable y molesta que parece no tener fin, un intento de robo, Daredevil, raudo, veloz sin dejar respirar a sus enemigos, detiene una vez más el crimen; cambio de escenario, estamos en una celda lúgubre, Matt Murdock reflexiona sobre como ha podido acabar ahí...un momento ¿no es Murdock, Daredevil?, entonces ¿qué demonios esta pasando aquí?.

Un arranque realmente prometedor para la que sin duda es la mejor saga de Brubaker y Lark en la colección, ¿quién es el Daredevil que patrulla las calles de la Cocina del Infierno?, ¿cómo saldrá Murdock de la cárcel?, ¿por qué el director del FBI quiere a Murdock muerto antes de llegar a juicio?, todas estas preguntas encontraran su respuesta en este primer año del nuevo equipo creativo en al colección.

El final de la etapa Bendis/Maleev tan impactante como difícil de continuar es el punto de arranque de una etapa que sabe lidiar con la Civil War (el Daredevil que veremos por allí no será Murdock), y que busca restaurar el status quo para poder contar sus propias historias, la primera saga “El diablo en la galería D”, centrada en la estancia de Murdock en prisión, empieza a dejar claro que detrás del deseo de encarcelar a Daredevil hay mucho más, alguien quiere que Murdock muera en prisión, los hilos se mueven y Matt acaba encerrado en la misma cárcel que gente como Carlos Lamuerto (Tarántula Negra), Cabeza de Martillo, Kingpin, Bullseye o incluso Punisher.

La idea es poner a Murdock al límite, obligarle a cometer una locura y conseguir un motín en el que todos se maten entre todos, para ello nada mejor que asesinar a Foggy Nelson y dar pruebas a Matt de que alguien de la cárcel estuvo involucrado en ello, sin embargo nadie cuenta con que Murdock ya ha caído muchas veces, pero siempre se ha levantado, nadie cuenta con que él pueda tener sus propios planes para salir de la cárcel, cierto, necesita un ligero empujó de Frank “Punisher” Castle (un Brubaker magistral muestra en una sola frase el porqué del odio de Matt hacia Castle, en el fondo teme convertirse en él, y en la prisión eso esta a punto de pasar), Murdock consigue escapar, reteniendo en prisión a Bullseye y a Kingpin y tapando además su identidad al fingir un secuestro por parte del Punisher quien supuestamente le habría usado para tapar su fuga; es la hora de buscar respuestas y a fe que las conseguirá, primero habrá de averiguar quien es el Daredevil que le ha estado sustituyendo, conseguido esto será la hora de ir a por quien le contrato, la pista conduce a Europa, ya tocaba que el diablo se diera un paseo.

Esta primera saga esta llena de tensión, de impactantes continuaras, de caracterización de personajes, de un dibujo perfecto para lo que se esta narrando, es decir de todo lo que se le debe pedir a un comic de este tipo, Brubaker recupera a Becky Blake y presenta a Dakota North ¿trata de esta forma, ampliando el reparto de secundarios, justificar el que se quite de en medio a Foggy Nelson?, nada más lejos de la verdad, Foggy no estaba muerto, estaba de parranda, o algo parecido, en lo que tal vez sea el primer resbalón (en la medida en que Brubaker hace trampa con sus lectores, no dándole pistas reales para averiguar que estaba pasando en verdad) de los muchos que tendrá la etapa, en “La vida secreta de Foggy Nelson”, Brubaker nos narra como Foggy en realidad sobrevivió a su apuñalamiento y ahora se haya metido en el programa de protección de testigos del FBI (si ese mismo FBI que trata de destruir a Matt) y protegido por La Mano liderada por Elektra (si esa Elektra que resulto ser un Skrull en los meses previos a Invasión Secreta), el número intimista pero no por ello exento de acción, se centra en como ser el mejor amigo de Daredevil ha afectado a Foggy Nelson, un Foggy que termina demostrando que a lo mejor es él quien merece el calificativo de “El hombre sin miedo”.

Entrando ya en la segunda saga, Brubaker decide sacar a Matt de Nueva York y llevarlo a la vieja Europa, casi desde el principio ha querido dejar claro que detrás de los males de Matt hay una figura en la sombra manipulándolo todo, lo cierto es que los males de Matt vienen de no saber proteger su identidad secreta y de ejercer de justiciero y abogado a la vez, no es necesaria ninguna conspiración para saber porqué esta metido en semejante lío, pero claro si no hay conspiración, si no hay nadie detrás, ¿cómo salimos de este embrollo?, eso es lo que debió pensar Brubaker, y así, lo cierto es que lo narrado en “El diablo se da un paseo” no deja de ser un Deux ex Machina en toda regla, pero no es menos cierto que no se adivinaban en el horizonte muchas alternativas, y ya de tener que recurrir a un Deux ex Machina, por lo menos hacerlo bien, respetando la lógica interna de al serie y lo narrado por Bendis y Maleev en la anterior etapa, y aquí, al menos, Brubaker si supo estar a la altura.

Vanesa Fisk, esposa del gran Kingpin, había sido la razón por la que este intento dejar su mundo criminal atrás, había sido la única mujer a la que había amado, su presunta muerte había propiciado su regreso al crimen, el que fuera usada por Daredevil como peón en su eterna partida de ajedrez con Wilson Fisk, terminaría desencadenado, aunque fuera de manera indirecta la muerte de Elektra, si, Vanessa siempre había sido pieza clave en la lucha entre Fisk y Murdock, pero tal vez nunca hasta la etapa Bendis se había tornado en pieza activa, harta de ser usada y manipulada por unos y otros Vanessa, se vio obligada a actuar, teniendo que matar a su propio hijo y liquidando el imperio criminal de Kingpin, que ahora estuviera detrás de los males de Matt aunque innecesario, tenía toda la lógica del mundo.

Vanessa propone a Murdock un trato en apariencia irrechazable, esta al borde de la muerte por una enfermedad terminal y quiere irse a la tumba asegurándose de que su marido y su principal enemigo se destrocen mutuamente en su odio sin sentido, Vanessa puede devolver a Matt su vida demostrando la existencia de una conspiración del director del FBI para acabar con él, a cambio quiere que Matt saque a Fisk de la cárcel, Matt ha pactado muchas veces antes con el diablo, y Vanessa (que en el fondo lo considera un egoísta ¿o es el propio Brubaker quien piensa eso hablando por boca de Vanessa?, el devenir de la etapa propiciara inquietantes respuestas) lo sabe, sin embargo ahora Matt se niega, claro, no podía ser de otra forma, pero cuando Vanessa, pese a todo devuelve a Matt su vida, este, que siempre paga sus deudas siente que debe cumplir con lo que Vanessa quería, pero no para lo que ella quería, sacará a Fisk de la cárcel, si, pero lo hará solo para que acabe su eterna batalla, entre los dos han destrozado y pervertido a una mujer en esencia buena, es hora de por lo menos honrar a la verdadera Vanessa ahora que ha muerto, poniendo fin a su disputa.

Con el final de esta segunda saga, Brubaker consigue sacarse de encima el legado de Bendis y Maleev, a partir de ahora podrá iniciar su propio camino (y curiosamente será cuando pierda el rumbo), además sabe que pese a haber devuelto a Matt su vida, esto no significa que las cosas vuelvan a ser como antes, que no se pueda probar judicialmente que sea Daredevil no significa que todo el mundo (amigos y enemigos) haya olvidado que Murdock es Daredevil, el panorama que asoma es interesante y lleno de posibilidades, pero antes todavía queda otro número, “Nuestra historia de amor”; que recuerda en cuanto a estructura al episodio de Foggy, de nuevo estamos ante una historia intimista centrada en Milla Donovan y su sufrimiento ante las largas noches de vigilia en espera de que Matt vuelva a casa sano y salvo, un número que adquiere otra luz ante lo que después le pasara a Milla, pero eso queda para más adelante.

viernes, 27 de agosto de 2010

El Daredevil de Ed Brubaker y Michael Lark I.

Primer post de la serie de cuatro dedicados al Daredevil de Brubaker y Lark hoy toca una revisión a los “títulos de crédito” de la etapa y una valoración general de la misma.

Etapa iniciada en el Daredevil volumen II USA (ya fuera del sello Marvel Knights) número 82 (con fecha de portada de Abril de 2006) y finalizada en el Daredevil 500 USA (que correspondería al 120 del segundo volumen americano y que tendría fecha de portada de Octubre de 2009), el comic se ha publicado en España entre los números 12 y 48 del segundo volumen del personaje bajo el sello de Panini (de Febrero de 2007 a Febrero de 2010).

De los 38 números que componen la etapa (más un anual y un especial fuera de colección), Brubaker ha sido el guionista de todos, contando eso si con la colaboración de su amigo Greg Rucka (Gotham Central, Detective Comics...) en los números 107-110 (Mayo-Octubre de 2008), también cabria mencionar que el numero 500 americano trae una historia de complemento con guiones de Nocenti y lápices del vallisoletano David Aja (Iron Fist), más deudor que nunca de Mazzuchelli; por su parte los lápices de la colección han corrido a cargo de Michael Lark (con su inseparable Stefano Gaudiano a las tintas) en 34 de los 38 números , las únicas excepciones han sido los números 88 (con David Aja), 94 (Lee Wecks, un viejo conocido en la colección ya desde la etapa Nocenti en la misma), 106 (Paul Azaceta, cuyo estilo ha sido tal vez el más discordante en una etapa que ha sabido mantener siempre la misma estética) y 116 (de nuevo David Aja, en un numero ambientada en A Costa da Morte gallega), a esto habría que añadir que el 100, como todo especial que se precie contó con la colaboración de diversos artistas, en ese número mientras que Lark dibujo la historia central, las diversas alucinaciones que sufrió el personaje, victima del gas de Mr. Miedo fueron reflejados por artistas como Alex Maleev, John Romita Sr., Marko Djurdjevic, Lee Bermejo y Bill Sienkiewicz.

Señalar por ultimo la labor de ya habitual Matt Hollingsworth al color (aunque los primeros números fueron de Frank D´Amata), mantenido en todo momento la estética fría y oscura tan característica de la colección, y la de los portadistas destacando sobre todo Tommy Lee Edwards, Lee Bermejo y Marko Djurdjevic, los cuales han mantenido la tradición de este segundo volumen (con autores como Quesada, Mack o Maleev) de crear unas portadas llamativas y que permiten a la serie destacar entre la multitud de comics presentes en las estanterías, pero que (al menos en la mayoría de los casos) no son meros pin-ups que nada tienen que ver con lo que luego se va a contar en el comic.

Empezando ya con la etapa en si, lo que esta claro es que tanto Brubaker como Lark lo tenían muy difícil, no solo por que Bendis y Maleev hubieran creado una de las mejores etapas del personaje, no, el “problema” era como habían dejado la colección a sus sustitutos, con Matt en la cárcel y con su identidad secreta en boca de todo el mundo; esta situación de partida, tan estimulante como compleja fue la base de la que partieron Brubaker y Lark para crear la que probablemente sea su mejor saga en la colección, “El diablo en la galería-D”, donde Brubaker supo tratar al personaje como luego no fue capaz en el resto de la etapa.

Esta primera saga introduce ya alguna de las claves de lo que será la etapa, Matt siempre el limite, sin ningún momento de respiro, puesto contra las cuerdas tanto por sus propios actos como por lo de sus enemigos, sin embargo solo en esta primer saga nos encontramos en el Matt que todos conocemos, el Matt inteligente, fuerte, lleno de recursos, que se cae, si, pero que siempre, siempre se levanta, Brubaker pronto pareció olvidarse de quien era Matt, transformándolo a lo largo de su etapa en un personaje débil, de pocos recursos, insoportablemente lacrimógeno, y egoísta en extremo, y es que si bien el personaje siempre ha tenido un punto de egoísmo que ha configurado su personalidad, en manos de Brubaker se convierte en un autentico cabrón; y es que salvo en la primera saga, Brubaker dejo bien claro que nunca termino de comprender al personaje.

Esto es curioso, porque en contraste, Brubaker, si manejo de manera brillante el entorno y secundarios de la serie, retratando magníficamente a Foggy Nelson, aquí más guía y apoyo que nunca para Matt, rescatando del olvido a Becky Blake, antigua ayudante del dúo y ahora tornada en abogada y socia de Matt y Foggy, recuperando de una miniserie olvidada a Dakota North, detective privada de contrastada solvencia, personaje clave en la etapa y probablemente la principal aportación de Brubaker a la mitología del cuernecitos dado el potencial y el carisma del personaje; este afán nostálgico que tan buen resultado estaba teniendo llevo también a recuperar a Turk, aunque perdiendo esa vena humorística que tenía el personaje en al etapa Miller, además de estas recuperaciones, Brubaker uso clásicos en las serie como Ben Urich o Kingpin (al que manejo con maestría) a parte de recurrir a aliados como Danny Rand (cuya presencia en la serie fue clave para el lanzamiento de la colección Iron Fist), Tigre Blanco, o redefinir a personajes ajenos como Tarántula Negra (de nuevo como Kingpin proveniente del entorno de Spiderman) que se convertiría en un aliado vital de Daredevil, también crearía personajes de interés como el Maestro Izo (maestro de Stick) o Lady Bullseye (una peligrosa ninja asociada a La Mano y admiradora enfermiza de Bullseye), manejando con oficio e inteligencia un volumen de secundarios no muy habitual en la serie.

En general y como decía, Brubaker supo controlar el entorno del personaje (aunque no pudo evitar caer en tópicos ya excesivos como el trágico destino de Milla Donovan, esposa de Matt, y que se une a la excesivamente larga lista de parejas de Matt con destinos indeseables), el tono de al serie (mezcla entre genero negro y superhéroes, siempre en su propio microcosmos dentro del Universo Marvel), y hasta el ritmo (lento, si, pero sabía mantener el interés), es una lastima que con todos estos factores a su favor, no supiera llevar ni entender al personaje principal, haciendo que el balance global no pueda ser positivo.

Vista en su conjunto la etapa se puede dividir claramente en tres fases, la primera que se compondría básicamente de las dos primeras sagas, carga con la herencia de Bendis y Maleev, y lo que se trata sobre todo es de meter el genio de nuevo en la botella, lo que se consigue con un Deux-Ex Machina en toda regla, pero al menos bien llevado, en la segunda, que abarcaría las siguientes dos sagas, Brubaker libre ya de la herencia de Bendis busca su propio camino y lo hace tratando de revitalizar un villano, Mr. Miedo en su encarnación de Larry Cranston, que ni necesitaba esa revitalizacion (ya acometida de manera bastante brillante en su momento por Joe Kelly), ni desde luego necesita ser otro Hombre Púrpura, ya que básicamente lo que viene a hacer Brubaker es lo mismo que con ese villano hiciera Bendis en la magnifica Alias, la tercera y última fase, tras el interludio que supone la saga con Rucka (sin duda y después de la primera, la mejor de la etapa), abarca las dos últimas sagas, y en ellas cambia radicalmente el estatus del personaje, aprovechando para ello lo que se había construyendo en los números anteriores, para dejar una nueva “patata caliente” a su sucesor Andy Diggle, que suponemos tendrá que meter de nuevo el genio en la botella.

Hablando por ultimo, y aunque sea brevemente de Michael Lark, la verdad es que en este caso si supo manejar a la perfección todos los elementos de la serie, siendo un sustituto más que digno para el gran Alex Maleev, su estilo cargado de luces y sombras y con enorme habilidad narrativa encontró en Daredevil un vehículo de expresión ideal para su forma de concebir el comic, siendo este la clase de dibujantes que el tono característico en la serie, desde hace tantos años ya, requiere.