lunes, 7 de febrero de 2011

Daredevil, grandes enemigos: Kingpin.

Si la grandeza de un héroe se ha de medir en gran medida por el poder de sus villanos, Daredevil es un héroe muy grande, ya que pocos villanos tienen el aura de poder y sobre todo de intocabilidad que posee Wilson Fisk, alias Kingpin.

Creado por Stan Lee y John Romita Sr. a la altura del Amazing Spiderm-Man 50 USA, el personaje pese a ser el favorito de todos los villanos con los que trabajo Romita no paso de ser un mafiosillo influyente, que además de pelearse con gente como Cabeza de Martillo o Cabello de Plata por el control de los bajos fondos neoyorquinos, no dudaba en enfrentarse físicamente a Spiderman cada vez que la ocasión lo propiciaba, y eso que, por mucho que su tamaño fuera por “los músculos, no por la grasa” y que su “rapidez fuera enorme para su tamaño”, Kingpin carecía de cualquier tipo de superpoder.

Este Kingpin primigenio, aunque visualmente ya tenía el aspecto que perdura hasta hoy en día (no en vano hablamos de un diseño de Romita Sr.), estaba muy lejos todavía del personaje que se convertiría en la némesis (cuando menos intelectual) definitiva de Matt Murdock, elemento este que no llegaría hasta que Frank Miller se hiciese cargo de la colección del hombre sin miedo.

Cuando Miller llego a las paginas de Daredevil, se encontró con un personaje que aunque lleno de potencial no había conseguido encontrar su propio camino, su propia identidad, elemento este que podía hacerse extensible a su galería de villanos que hasta ahora había causado más risa que otra cosa, Miller estaba dispuesto a solucionar todo esto, y tras convertir a Bullseye en una autentica amenaza (tal vez la definitiva némesis física de Daredevil), y crear a Elektra introduciendo el conflicto moral de tratar de detener a la persona a la que amaba, Miller quería ir un paso más allá, quería crear un enemigo intocable, un hombre que bajo la apariencia de negocios honestos fuese el autentico rey del crimen de la ciudad, por sugerencia de John Byrne, Miller decidió retomar y hacer suyo un personaje que ya existía y que llevaba un tiempo olvidado, el elegido no podía ser otro que Kingpin.

Cuando Miller decide retomar al personaje. este llevaba unos años alejado de la acción, retirado en Japón para cuidar de su mujer (Vanesa Fisk, su único punto débil), había decidido dejar atrás el mundo del crimen por la petición expresa de esta, con cargos pendientes en los USA, Vanessa convence a Fisk para que regrese y colabore con la justicia americana para de esta forma dejar limpio su nombre, su regreso se salda con un atentado contra su vida que presuntamente termina con la vida de su mujer, sin ningún tipo de freno y dispuesto a vengarse, Fisk se va haciendo poco a poco con el control de hampa neoyorquina, recuperando su papel de Kingpin, contando para ello con la ayuda de Daredevil, al cual manipula para que entregue a la policía unos archivos que llevaran a la cárcel a gran parte de los jefes mafiosos rivales.

Se inicia así el tipo de relación que ambos tendrán a lo lago de esta primera etapa de Miller en la colección, Daredevil no solo será incapaz de acercarse a Fisk y vencerlo, si no que incluso se verá obligado a colaborar con él para conseguir victorias menores, esta imposibilidad de derrotar a su enemigo, contribuirá al paulatino desequilibrio que el personaje irá demostrando a lo largo de toda la etapa, incluso cuando consiga propinar alguna derrota importante, será con métodos mezquinos e impropios de un héroe como él, tal es el caso de Winston Cherry, candidato a la alcaldía comprado por Kingpin, que solo es retirado de la carrera cuando Matt encuentra viva a Vanessa y amenaza a Kingpin con no entregársela si Wiston no dice la verdad, esta mezquina victoria desencadenara además los acontecimientos que acabaran con la muerte de Elektra y con el desequilibrio casi definitivo de Matt, que ve como solo usando los métodos de su enemigo es capaz de hacerle algo de daño.

Tras la marcha de Miller, Fisk se torna de nuevo en un personaje un tanto convencional que vuelve a recurrir a la fuerza física como mecanismo de obtención de victorias y que sin llegar a perder su aura de intocable si deja de ser esa amenaza casi inalcanzable que vigila su mudo desde la más alta de la atalayas, esta sensación volvería a recuperarse con el regreso de Miller y con la mejor historia jamás escrita en las páginas del hombre sin miedo, “Born Again” que supuso la consagración definitiva de Kingpin como villano intocable y manipulador, a la vez que trajo su mayor derrota.

Tras averiguar la identidad secreta de Daredevil, y con apenas un par de llamadas, Fisk pone patas arriba la vida del Matt, este pierde su casa, su licencia de abogado, su integridad es puesta en tela de juicio y lo poco que le queda de cordura es destruido por un Fisk que incluso lo derrota físicamente en el interior de su propia fortaleza, tras esto solo queda matar a su enemigo, sin embargo no hay cadáver y Murdock se empieza a convertir en una obsesión para Fisk, ¿cómo ha podido sobrevivir ub hombre al que le ha quitado todo?, ¿de donde saca las fuerzas para seguir luchando?, lo que Fisk no llega a comprender es que Matt no se rinde, nunca lo ha hecho y nunca lo hará, al haberle quitado todo solo lo ha hecho libre, y al haberlo hecho libre lo ha hecho más fuerte, Matt solo necesitaba tiempo para comprenderlo, Fisk se da cuenta entonces de que si bien él puede ser intocable incluso invencible, su enemigo no lo es menos, le ha quitado todo lo que tenía y solo ha hecho más fuerte, nunca jamás había recibido una derrota tan total y completa, podía haber sido un buen final, pero como ya hemos dicho otras veces el espectáculo debía continuar.

Tras la marcha de Miller y al contrario de lo que sucediera antes, Kingpin siguió siendo un personaje temible, una amenaza intocable dispuesta a todo para acabar con nuestro héroe, de la mano de Ann Nocenti y John Romita Jr. vimos un nuevo Kingpin, distinto, pero a la vez muy parecido al concebido por Miller, un Kingpin que incapaz de aceptar su imposibilidad de derrotar a Murdock, busco la explicación a su derrota en el amor de Karen Page, había sido el amor y no otra cosa lo que había salvado a Murdock cuando no lo quedaba nada, y sería el amor y no otra cosa lo que acabaría con él, es entonces cuando María Tifoidea entra en escena y se suceden los acontecimientos ya ampliamente narrados por aquí, de nuevo Kingpin creía haber obtenido una victoria, de nuevo solo conseguía herir a un Daredevil que volvería a resurgir más fuerte que nunca, parecía un ciclo interminable, la lucha de dos titanes incapaces de vencerse mutuamente....pero las apariencias engañan y DG. Chichester y Lee Weeks se encargaría de demostrarlo.

Cuando Chichester se hizo cargo de la serie recibió el encargo de imbricarla más en el Universo Marvel y dejar atrás el perfil bajo llamando la atención sobre la serie, decidido a conseguir ambos objetivos, Chichester lleno la serie de personajes invitados a la par que empezó a tejer una trama que culminaría el mítico número 300, Chichester que venía de escribir comics de Nick Furia, concibió una historia en la cual Hydra intentaba hacerse con el control del imperio de Fisk, como donde esta Hydra esta S.H.I.E.L.D, y donde esta Fisk esta Daredevil, Furia pidió ayuda a Daredevil para desmantelar la trama, algo a lo que Matt accedió con el objetivo de cobrarse la cabeza de Fisk por el camino, la historia conocida adecuadamente como La Caída de Kingpin, culmino en los números 296-300, donde Matt con los recursos de S.H.I.E.L.D a sus disposición derrotaba casi definidamente a Fisk, arrebatándole su imperio y dejándole en la misma indigencia, prófugo de la justicia, y perseguido también por sus antaño aliados a los que tantos años había manejado.

La historia que se antojaba como una especia de respuesta a “Born Again” (claro que el Matt de Born Again no hubiera necesitado nada de esto, pero eso es otro tema), permitía de paso iniciar desde la nada el lento pero seguro camino hacía la restauración del status quo, con un Fisk que poco a poco iba escalando posiciones en los bajos fondos, destruyendo las pruebas en su contra y recuperando su imperio, lo que culminaría en el infumable, “El Regreso de Kingpin”, saga en la que un Chichester bajo seudónimo dejaba a Fisk libre de cargos y en plena disposición a recuperar su poder.

Tras esto el personaje (tal vez demasiado sobreexpuesto) se tomo un descanso y sin contar breves apariciones (casi cameos) no volveríamos a ver a Kingpin en la paginas de Daredevil hasta la saga escrita por David Mack y dibujada por Joe Quesada ya bajo el sello Marvel Knights, la historia que en cierta medida viene a ser un año uno de Kingpin, nos narra de manera un tanto convencional los “orígenes” del personaje y como este fue paulatinamente escalando posiciones en la mafia hasta convertirse en el gran Kingpin, la saga culmina con un Fisk cegado al perder sus ojos a manos de Eco, su pupila a la que había lanzado con engaños y manipulaciones contra Daredevil, la siguiente aparición del personaje la veríamos ya en plena etapa Bendis, etapa en cierta medida deudora de la de Chichester, y donde asistiríamos a una nueva caída y vuelta del personaje.

Bendis dispuesto a iniciar su etapa con fuerza traza una traición con tintes shakespereanos, en la que el hijo de Fisk (Richard Fisk, antaño La Rosa) juega un papel fundamental y que termina con Fisk apuñalada hasta lo que parece su muerte, en un extraño giro de los acontecimientos, Vanessa Fisk harta del ciclo de violencia que ha punto ha estado de costarle la vida a su marido, decide tomar cartas en asunto tornándose en una fuerza vengadora que incluso se lleva a su hijo por delante, un faceta de su personalidad hasta ahora desconocida, y que traerá cola en la etapa de Brubaker.

Así las cosas y mientras la vida de Matt se derrumba poco a poco ante el descubrimiento de su identidad secreta (algo que también pasaría en la etapa de Chichester), se produce el regreso de Fisk, que recuperado de sus heridas tras una larga estancia en Europa (no se que piensan los americanos que pasa en Europa, pero todo el mundo se cura aquí, Norman, Osborn, Harry Osborn, Kingpin....), regresa con más fuerza que nunca para recuperar su imperio, sin embargo es derrotado por Daredevil antes de que pueda hacerlo y acaba en la cárcel desde donde y en colaboración con los federales trazara un exitoso plan que dará con los huesos de Matt entre rejas.

De toda la etapa de Bendis, tal vez lo más interesante que se puede sacar sobre Kingpin, es cuando este explica por que no había hecho publica la identidad secreta de Murdock, y es que tras tantos años de enfrentamientos, Fisk ha llegado a conocer a Murdock, sabe que si se hiciese publica su identidad, Matt por pura fuerza de voluntad saldría adelante como siempre hace, por eso es mucho más poderosa la amenaza de poder hacer pública la identidad, que el hacerla, una explicación lógica y que ayuda a definir al relación entre dos antagónicos personajes.

Ya en la etapa Brubaker, Fisk juega un papel fundamental, primero como victima de una trampa de Matt que en su fuga de la cárcel engaña a este impidiendo que se fugase también, y después como respeto al recuerdo de la mujer que fue Vanessa Fisk, cuando Matt consigue sacarle de prisión ya en su faceta de abogado defensor con la promesa de que nunca vuelva a los USA, promesa que Fisk trata de cumplir exiliándose y tratando de buscar la paz en España (como antes lo hiciera en Japón) y siéndole esta negada por la irrupción de La Mano que fuerza su regreso a la acción para atacar a Matt, la peligrosa alianza entre ambos acaba con la dura disputa por el control de La Mano y con una nueva derrota de un Fisk que sin embargo no parece haberse dado ni mucho menos por vencido, de esta etapa, en concreto de su estancia en prisión cabe destacar también su papel en Back in Black del Spiderman de JMS, donde tras la revelación publica de que Spiderman es en realidad Peter Parker (acaecida en plena Civil War) trata de asesinarlo, lo que terminaría desencadenando el infame Brand New Day para Spiderman amen de un monumental combate físico entre ambos enemigos que acaba con Fisk al borde de al muerte.

Sea como sea lo cierto es que a estas alturas entre la sobreexplotación a la que ha sido sometido y los diversos avatares editoriales y artísticos que han terminado afectando su trayectoria para difícil que Wilson “Kingpin” Fisk llegue a alcanzar algún día ese estatus de villano inabarcable e intocable que tuvo a manos de Frank Miller.