miércoles, 29 de septiembre de 2010

Daredevil Ninja de Brian Michael Bendis y Rob Haynes.

El primer acercamiento de Brian Michael Bendis al personaje no se produjo en la serie regular del mismo, si no es esta miniserie hoy casi olvidada, pero que por ser precisamente el primer trabajo publicado de Bendis con DD tiene un cierto valor histórico.

La miniserie englobada una vez más en el sello Marvel Knights (increíble pero cierto, un personaje con más de 40 años de historia apenas había protagonizado miniseries antes de la llegada del mencionado sello), fue publicado entre el 2000 y el 2001 y como era habitual en esa época dentro de muchos productos del sello, sufrió un importante retraso ya que el número 1 tiene fecha de portada de diciembre del 2000 y si bien el 2 la tiene de enero de 2001, el número 3 data de mayo de ese mismo año, en España la miniserie no llego hasta principios de 2003 recopilada en su globalidad en una única grapa de la mano de la extinta Forum.

En lo que respecta a los autores, poco se puede decir ya que no se haya dicho de Bendis y de su labor en DD, más allá de que el trabajo realizado en esta mini para nada anticipa los derroteros que más tarde iba a tomar su larga etapa al frente del personaje, en cuanto al dibujo y las tintas el autor será Rob Haynes el cual ya conocía al cuernecitos al haber realizado el MK: Daredevil 12 USA un fill-in en plena saga Mack-Quesada, su estilo descuidado, muy centrado en los primeros planos y con fondos muy pobres no resulta a priori atractivo, pero lo cierto es que leída la historia, resulta muy adecuado para lo que quería contra Bendis, estando las peleas (principal ingrediente de la historia) muy bien coreografiadas, el color sería realizado por David Self habitual colorista de Haynes que realiza un más que correcto trabajo.

Entrando ya en la historia en si, lo cierto es que como se señalabamos antes, poco de lo que en ella se narra hace adivinar nada de lo que luego supondría el trabajo de Bendis con el personaje, la historia como su nombre bien indica se centra en la vertiente más oriental del personaje, una vertiente que solo Miller (padre de la misma) y en mucha menor medida Chichester habían tratado con profundidad hasta entonces, la mini bebe de la etapa Miller de principio a fin ya que supone la recuperación de La Casta, La Mano, Piedra así como un fantasmal Stick y en ella se encuentran todos los ingrediente típicos y tópicos de este tipo de historias: peleas, acción, un objeto mágico, la búsqueda de un elegido por parte de dos bandos que quieren controlarlos, reencarnación etc.

El guión de Bendis (que carece de casi todos los elementos que le caracterizan) se muestra algo timorato en muchos elementos como si no terminara de dominar el género sobre el que escribe, ni el personaje al que luego sabría manejar tan bien cayendo reiteradamente en al descripción de los poderes de Matt (algo bastante común, por otra parte en los guionistas del personaje) en lugar de cómo haría más tarde dejar que el dibujo sea quien transmita la “sensación” de esos poderes al lector.

En cuanto al argumento en si, Bendis aprovecha para profundizar un poco más en los orígenes de La Casta (samuráis) y de La Mano (ninjas) a través de mitos y leyendas japonesas en torno a la figura de un héroe mítico que se reencarna cada cierto tiempo y cuyo control por parte de La Mano hay que evitar a toda costa, en todo ello juega un papel muy importante el bastón que Stick dejo a Matt ya que el senseí como anterior encarnación del elegido usaba el mismo como simbólica espada mítica asociada siempre al héroe.

La Casta tras poner a prueba a Matt y demostrar este que esta de sobra preparado para ayudarles, se enfrenta a La Mano para hacerse con el control del bastón y descubrir la identidad del futuro héroe identidad que permite enlazar con la saga “Diablo Guardián” de Kevin Smith, en un guiño muy bien ejecutado por Bendis.

Sin ser gran cosa, el comic resulta entretenido, bien contado pese a sus defectos y hasta graciosa por momentos (el permanente “odio el rollo ninja” de Matt), una comic en el que los combates y la acción están por encima de la historia en si pero que pese a ello permite pasar un buen rato, un trabajo interesante en definitiva aunque lejos de la trascendencia y calidad de la posterior etapa del guionista con el personaje, lo cual no tiene nada de malo, ya que Ninja lo único que pretende es entretener, y eso lo consigue de sobra.