viernes, 26 de noviembre de 2010

Elektra de Peter Milligan y Mike Deonato Jr.

Por una u otra razón las series protagonizadas por feminas Marvel no suelen durar demasiado, el caso de Elektra no sería diferente y su primera serie regular alcanzaría tan solo la veintena de números, dividios claramente en dos etapas.

Publicada con fechas de portada de noviembre de 1996 a junio de 1998, la serie regular contó a lo largo de sus veinte números con dos guionistas, y un único dibujante, el primer guionista fue el génial pero tremendamente irregular Peter Milligan que tuvo el acompañamiento del espectacular y noventero Mike Deonato Jr, su etapa abarco los 13 primeros números de la colección, más el mes –1, experimento marvelita de la época según el cual todas sus series regulares se ambientarían durante un mes en el pasado de los personajes.

En lo que a la trayectoria de los autores se refiere, con Peter Milligan nos encontramos ante un guionista llegado al comic americano en la llamada “segunda oleada británica”, acompañado de autores como Grant Morrison o Garth Ennis (oleada esta que llegaría después de la protagonizada por gente como Alan Moore o Jaime Delano), Milligan desde un principio brillo con luz propia y de su mente salieron trabajos tan apreciables como Shade y Blanco Humano para Vertigo, o X-Foce/Statix para Marvel, autor de calidad y prestigio, lo cierto es que salvo excepciones (El origen de Mr Siniestro, donde contó con la complicidad de un magnifico Jean Paul León), siempre ha dado lo mejor de si en series alejadas de los focos mediáticos, series tal vez más pequeñas pero donde ha podido desarrollar libremente su inmenso potencial creativo, su trabajo en series más “mediáticas” como puedan ser los X-Men o esta misma Elektra, están presididos (pese a puntuales aciertos) por la más absoluta de las mediocridades.

Por su parte Mike Deonato Jr. se trata de un dibujante de origen brasileño que a finales de los 90 fue uno de los auténticos reyes del mambo en el comic mainstream, sus etapas en Thor, Hulk, Los Vengadores o Wonder Woman, estuvieron caracterizadas por un dibujo espectacular plagado de sensuales mujeres salidas de un desplegable del playboy y hombre poderosamente musculados salidos de una competición de halterofilia, su estilo tan puramente noventero en forma (mucho splash page, poses continuas, espectacularidad visual etc) como en fondo (rostros parejos, la espectacularidad vacua por encima de la lectura del comic etc) hizo que desapareciera del mapa durante varios años, para reaparecer hace poco habiéndose en cierta medida reinventado a si mismo, si, sigue siendo espectacular, su narrativa no es perfecta, y el gusto por las top model y el cachistas de playa siguen estando ahí, sin embargo su juego de luces y sombras (que en todo caso sirve más para tapar sus carencias que para otra cosa), su mayor implicación en la historia y no tanto en la pose sin sentido, y su profesionalidad que le permite hacer unos 8-10 números al año (casi una rara avis hoy en día), han hecho que haya vuelto para quedarse participando en algunos de las series más importantes (comercialmente hablando) de Marvel, como es el caso de Amazing Spiderman, New Avengers, o los New Thunderbolts de Warren Ellis.

Entrando ya en materia los 14 números que Milligan permaneció en la serie se pueden estructurar en tres etapas, un primer arco que ocupo los 8 primeros números, tres números sueltos y una saga de tres números que supone el esperadísimo reencuentro con Daredevil, conviene si acaso mencionar antes que nada que tras su regreso en Caída del Paraíso, tras sus diversas apariciones en DD, y su propia mini (Elektra Raíz del Mal), el personaje todavía tendría tiempo para pasarse durante 6 números por las páginas de Wolverine, por lo que este se convertiría en uno de los personajes secundarios recurrentes de esta etapa.

El primer arco, como ya se ha mencionado se prologara a lo largo se 8 números, y en el conoceremos el nuevo status de Elektra y los personajes secundarios de su entorno, Elektra se ha cansado de matar, y ahora desea dedicarse a hacer el bien, convirtiéndose en una suerte de superheroina y despojada de paso de toda su aura mítica y misteriosa, afincada en New York, comparte la regencia de un Dojo con King Lau, un exiliado Hongkones con problemas con la mafia y que busca en EEUU una segunda oportunidad y con McKinley Stewart, exboxeador de los pesos pesado que llego a competir por el campeonato del mundo, y que ahora regenta el Dojo junto con Lau, Mc como será conocido por sus amigos enseguida se enamorara de Elektra, que si bien no enamorada pero si encariñada, no dudara llegado el caso en usarlo como desahogo sexual y cómplice de su propia soledad, el plantel de secundarios inicial se completar con Konrad, un en primer momento hombre más tarde mujer, que dueño de una compañía de danza trata (con éxito) de convencer a Elektra para que monte un número musical dada la gracilidad y facilidad de sus movimientos, a estos habría que añadir a Lobezno que hará apariciones puntuales, bien para servir de chofer bien para “probar la valía” de Mc como novio de Elektra, y la presencia de un fantasmagórico Stick que tratará de guiar a Elektra en su nueva vida.

La trama central de estos 8 números pivota en torno a un misterioso personaje conocido únicamente como el Arquitecto, que con cientos quizás miles de años a sus espaldas monta una competición de asesinos en pleno New York con el fin de que el vencedor le mate para de esa forma poder reencarnarse, Elektra se verá atrapada en medio de todo cuando Bullseye entre en juego y trate de volver a matarla, este esperado encuentro tiene lugar en el segundo número, y aunque Elektra finalmente consigue vencer el precio a pagar será muy elevado ya que atrapada en medio de la batalla Nina McCabe una niña de apenas 16 años ve como su padre muere ante sus propios ojos, Elektra, identificándose con la desgracia al haber vivido algo muy parecido en el pasado, se tornara en mentora y amiga de Nina, que para de esa forma a engordar el plantel de secundarios.

A lo largo de estos 8 números asistiremos a la profundización de las relaciones entre los distintos personajes, veremos como gracias a los tejemanejes de el Arquitecto, Konrad acaba en el cuerpo de una mujer, y veremos como Elektra intenta detener la guerra de los asesinos, contando con la ayuda del Doctor Extraño para derrotar finalmente al Arquitecto, se trata por lo tanto de un arco bastante entretenido, plagado de acción y que sin embargo adolece del mismo problema que Raíz del Mal, esto es, la banalización de Elektra, que pasa a ser un personaje más cuyo interés es más bien escaso y que además no termina de asentarse en el nuevo status que uno no sabe muy si es cosa del guionista o de la propia Marvel directamente.

Sea como sea tras este primer arco que presenta todos los elementos que configuran la serie le toca el turno al mes –1, un autentico despropósito argumental, de difícil encaje en la continuidad, en la que una Elektra que apenas parece poseer unas nociones básicas de artes marciales, trata chapuceramente de vengarse de los hombres responsables del secuestro y posterior muerte de su padre,

Tras esto vendrían un número donde Elektra combate y vence a una secta de origen chino llamados los Cuatro Vientos, número en el que destaca la aparición de Sang Chi que después tendría su importancia en la etapa de Larry Hama al frente de la serie, y otro donde se profundizan las relaciones personales, destacando por lo surrealista del asunto al relación amorosa que se establece entre Konrad y Lau, con esto entramos de lleno en la última saga de Milligan el frente de la colección, una saga de tres números llamada American Samurai, y a lo largo de la cual (en un uso totalmente erróneo de los personajes y sus características) Daredevil y Elektra están en un tris de retomar su relación, la saga se centra en un octogenario samurai que se dedica a despedazar a criminales y que finalmente vencido por Elektra y DD pide ayuda a la primera para cometer seppuku (suicidio ritual japonés), esta opta por ayudarle pese a la frontal oposición de Matt que dándose cuenta de la incompatibilidad de caracteres y actos entre ambos (como si no lo supiera ya de sobra) opta por cortar la relación antes de que esta siquiera empiece.

Termina así una etapa en general gris y mediocre, muy lejos de lo que de un autor del calibre de Milligan cabria esperar, errores en la caracterización de algunos personajes, un status para el personaje central que ni el propio guionista parece creerse y un dibujo vistoso pero vacío, son las señas de identidad de una etapa que ni siquiera se salva por sus altas dosis de acción ante la incertidumbre del rumbo adoptado, una autentica lastima, pero nada extraño teniendo en cuenta los mediocres antecedentes del personaje desde su regreso de una tumba de la que tal vez nunca debió salir.