viernes, 23 de julio de 2010

El Daredevil de J. M. DeMatties y Ron Wagner.

La mediocridad en la que estaba sumido Daredevil durante casi un año encontró por fin su final con la marvelution y la llegada de Jean Marc DeMatteis, el cual supo devolver todo sus esplendor a nuestro entrañable cuernecitos...aunque para ello debiera vivir un infierno.

Que Marvel no paso su mejor época en los 90 es algo fácil de demostrar, y es que la editorial vio como esta década supuso un brutal descenso tanto en la calidad de sus obras como en el dinero generado por las mismas (pese al espectacular arranque de estos años), así que a la altura de 1995 se decidió a tomar medidas y llevó a cabo un cambio que se antojaba radical con respecto a épocas cercanas, desapareció la figura del “editor en chieff”y la editorial fue compartimentada en “familias” cada una con un editor jefe, así estaba la familia de Spiderman, la familia mutante etc, de esta forma a Daredevil le toco en lo que vino a denominarse como Marvel Edge, donde se encuadro junto con Punisher, Hulk. Nick Furia, el Motorista Fantasma y el Doctor Extraño.

Se suponía que se trataba de personajes “al filo”. “al limite” (¿de que? me pregunto yo, ligeramente inquieto), así las cosas la línea se abrió con dos especiales Double Edge: Alpha y Double Edge: Omega, entre uno y otro el primer número de las colecciones relacionadas con el evento mostrarían aspectos del mismo, la trama giraba en torno a la presunta responsabilidad en la muerte de la familia del Punisher por parte de Nick Furia y la venganza del primero por ello y culminaba con la presunta muerte del segundo (cosa que al final no sería así ni en lo que respecta a la muerte de Furia ni en lo que se refiere a su responsabilidad en la muerte de la familia del Punisher), el experimento en si duro poco más de un año, pero al menos en el caso de Daredevil vino de perlas ya que supuso la llegada del excelente guionista Jean Marc DeMatteis, con la difícil misión de poner orden en la cada vez más compleja situación del cuernecitos.

DeMatteis, leyenda viva dentro del panorama del comic book USA es el coautor de la que probablemente sea una de las mejores historias de Spiderman (La ultima cacería de Kraven), además de dialoguista en la ya mítica JLA junto con Keith Giffen, su carrera muy ligada al trepamuros donde permaneció varios años su labor fue también destacada en comics como el Capitán América (junto a Mike Zeck) o en este mismo Daredevil donde contaría con los dibujos de Ron Wagner durante la mayoría de los números en los que permaneció en la serie, dibujante de un estilo muy marcado y oscuro que vino de perlas a los guiones de DeMatteis.

En cuanto a los créditos de esta etapa, los números que abarca son del Daredevil 344 al 352 USA (Septiembre de 1995 a Mayo de 1996), de ellos la etapa DeMatties ocupara desde el 344 al 350 (número en el que contaría con la colaboración a los guiones de Ivan Valez Jr.), siendo los dos restante fill-ins de escasa calidad antes de la llegada del nuevo guionista regular Karl Kesel, a lo largo de esos números y como se señala más arriba el principal dibujante fue Ron Wagner en concreto de los números 334-347 y del 350(especial de más paginas) los números 348-349 sería realizados por un jovencísimo y por entonces semidesconocido y hoy consagrado Cary Nord (Conan la leyenda), mientas que los fill-in que supusieron los números 351 y 352 estaría a cargo de John Rozum a los guiones y Shaw McManus (Swamp Thing) a los lápices por un lado y de Ben Raab (Excalibur) y el mismo McManus por el otro (que por cierto se entintaría a si mismo en ambas ocasiones), las tintas estarían mayoritariamente en manos de Bill Reinhold, los colores sería realizados por Chistie “Max” Scheele en colaboración con Malibu (editorial adquirida por Marvel más que por su Ultraverso por su técnica y equipo de coloristas), mientras que la edición correría a cargo de James Felder.


Por lo que respecta a la etapa en si, cuando DeMatties recibió el encargo de Daredevil la consigna debió estar bastante clara, “regreso a los orígenes” , era hora de dejar el traje-armadura, volver a vestir de rojo, recuperar la identidad de Matt Murdock, su profesión de abogado así como a los principales secundarios (Foggy, Karen, Maggie o Ben Urich), para afrontar esta tarea DeMatties tenía varias posibilidades, y no escogió precisamente la más fácil aunque si probablemente aquella que es su especialidad, el tratamiento psicológico de los personajes (tal y como había demostrado en diversos números de Spiderman por ejemplo), y esto será lo que haga a lo largo de siete intensos números, un análisis total de Matt Murdock...del que este no sale muy bien parado.

Y es que Daredevil siempre ha tenido claros rasgos de un cierto desequilibrio mental, así el personaje es en muchas ocasiones un cúmulo de contradicciones (un profundo católico que se viste de diablo, un abogado que ejerce de justiciero etc), son contradicciones tal vez fruto de un origen algo endeble pero que en manos de buenos guionistas (Miller, Nocenti o el propio DeMatteis) dan mucho juego, por otra parte la situación en la que se encuentra Matt en esos momentos es cuando menos curiosa, tras descubrirse su identidad secreta, fingió su propia muerte y adopta otra identidad (Jack Battlin en homenaje a su padre: Jack “batallador” Murdock), para protegerse a si mismo y a los suyos, a esto se debe unir el echo de que no es la primera vez que lleva a cabo algo así ya en los lejanos tiempos de Stan Lee y de nuevo para proteger su identidad secreta fingió la existencia de un hermano gemelo (Mike Murdock) del que también fingiría su muerte.

Todo esto claro esta no configura la personalidad más equilibrada del mundo precisamente y DeMatteis sabe aprovecharlo al máximo, de esta forma, a lo largo de la saga asistiremos a un retorcido viaje por la mente de Matt, sus personalidades múltiples (Jack, Mike o Daredevil) y su situación mental, viaje en el que reaparecerán Foggy y Karen descubriendo ambos que Matt no ha muerto y el primero su identidad secreta, mostrando primero enfado por el dolor que han padecido y luego amor a Matt ayudándole a salir del pozo en el que este se encuentra, para todo ello DeMatteis se servirá de diversos personajes desde un onírico (¿o tal vez no tan onírico?) Stick, hasta el/la rival en esta ocasión Sir (ya usado en anteriores ocasiones por DeMatteis), personaje que compartirá con Matt un agudo desequilibrio y que odia a “las mujeres delicadas y débiles” (ya que antes él era ella pero se acabo convirtiendo en una mole de músculos buscando dejar de ser victima y acabo odiando a las mujeres, por ser antes una) y que ayudará también a Matt a salir de su situación siendo este capaz de pedir ayuda a su gente.

Al final de la saga DeMatteis nos muestra el origen de todo el desequilibrio de Matt, desequilibrio que parte de cuando aun ni siquiera era Daredevil, y es que tal y como se narro en el Hombre sin Miedo de Miller y Romita Jr. (que constituye un autentico año uno del personaje), cuando Matt trataba de vengarse por el asesinato de su padre fue responsable de la muerte de una prostituta (algo que tampoco sería así finalmente según mostró Joe Kelly en el especial Daredevil/Masacre del 98) y eso le ha estado pesando desde entonces, solo ahora al haber llegado a la raíz de todo y con la ayuda de su gente, Matt es capaz de salir adelante culminado así la saga de forma muy optimista y con un regreso del personaje al status quo precaída del paraíso, auque siendo más “luminoso” que entonces, ya que se ha reestablecido la relación con Karen y su despacho de abogados con Foggy, por fin Daredevil vuelve a sonreír.

Saga brillante la llevada a cabo por DeMatteis de la que el personaje sale mejor de lo que entró, si hubiera que poner un pero no sería a la labor de DeMatteis si no a la editorial y es que al haberse restaurado el status quo previo a la caída lo lógico sería pensar algún tipo de reacción por parte de la prensa ante el retorno de Matt y el regreso del DD “de siempre”, ya que el descubrimiento de la identidad secreta de DD fue lo que detono la caída, pero no será así siendo un este uno de los agujeros más grandes en la continuidad del cuernecitos.

Para finalizar este análisis los dos números que quedan (351-352) son fill-ins sin excesiva trascendencia en el primero de los cuales se enfrenta a un extorsionador de los bajos fondos, y en el segundo de los cuales a Martinike Janson (alias Mente Maestra) que se lo hace pasar mal a DD y a Foggy en el Mundo Asesino de Arcade.